By Bob Steele
Nelson Poynter Scholar for Journalism Values
Docenas de ocasiones
cada año recibo una llamada o un e-mail de un periodista o un líder de una
redacción quien está luchando con un asunto que involucra posible conflicto de
interés. Aquello es uno de los más comunes desafíos éticos en nuestra
profesión.
A veces,
esos asuntos son de alto perfil. El public
editor del New York Times, Clark
Hoyt, escribió sobre la intersección de vidas públicas y privadas en su columna
número 20, publicada en Enero.
Él planteó
esta intrigante pregunta: ¿Qué haces cuando la pareja de un periodista es
también un personaje de noticia? y se enfocó en la reportera de su periódico
que cubre la Corte Suprema de Estados Unidos, Linda
Greenhouse, y la relación de su trabajo con el de su esposo, un experto en
leyes militares.
Hoyt me
entrevistó para su columna, y pensando sobre el caso Greenhouse yo escribí algunas ideas generales que aplican a todos los periodistas y
organizaciones de noticias, no solo a las superestrellas. Me enfoqué en
lealtades, la raíz de relaciones y el potencial desencadenador de los
conflictos.
Todos los
periodistas tienen lealtades en competencia. Aquellas son interrelaciones de
sus roles profesionales y sus vidas personales. Relaciones con familia o amigos
muy cercanos pueden llevar a promesas hechas, secretos guardados y obligaciones
efectuadas. Esas entendibles e inescapables lealtades personales pueden, sin
embargo, crear tensión con los deberes y responsabilidades éticas de un
periodista.
Los periodistas
tienen el único y esencial rol de buscar la verdad y reportarla lo más
completamente posible. Ese deber primario es en parte construido sobre el
principio de independencia. Los periodistas no deben permitir que excesiva
influencia de otros o de su propio interés erosione la independencia que podría
al ser trastocada corroer la integridad del periodismo.
Conflictos
de interés pueden socavar la independencia. Periodistas y sus organizaciones de
noticias deben constantemente manejar lealtades en competencia para estar
seguros de que ellos no estarán envueltos en problemáticos conflictos de
interés.
Manejar
lealtades en competencia significa anticipar, identificar y direccionar los
puntos de tensión de forma que los baches de rutina no se conviertan en enormes
dificultades. Los periodistas y sus supervisores pueden considerar un rango de
alternativas al manejar las lealtades en competencia.
Es siempre
importante anticipar y reconocer las potenciales intersecciones de lo
profesional y lo personal, y asegurarse de que la integridad del periodismo no
será adversamente impactada. Ello requiere continuas discusiones, preguntas
verificadoras y sonados chequeos en el proceso de edición con el fin de sacar a
la superficie cualquier preocupación.
Así, ¿cuál
es el remedio cuando lealtades en competencia no pueden ser manejadas y un
conflicto de interés es evidente? En algunos casos, puede ser necesario para el
periodista el excusarse a sí mismo de ciertas notas periodísticas donde las
lealtades personales y las profesionales se entremezclan. Pasar una particular
historia a un colega.
En algunos
casos, puede ser necesario para un periodista el cambiar sus asignaciones de
reportería o lograr estar completamente separado de cualquier cobertura de
alguien con quien el periodista tiene una
significante lealtad en competencia.
Y, en algunos
casos, el periodista (o el otro miembro de la familia envuelto en una
comprometedora lealtad) puede escoger el dejar una posición profesional con el
fin de completamente honrar la lealtad personal y remover un conflicto de
interés profesional.
¿Qué sobre
revelar una lealtad comprometedora? ¿Es eso un suficiente remedio? Sí y no. El
revelar es una forma de transparencia.
La revelación informa y alerta a otros en juego (lectores, por ejemplo, o
aquellos envueltos en las historias que el reportero está cubriendo) acerca de
la lealtad en competencia. Ello permite a quienes están involucrados el estar
conscientes de y el examinar la revelada lealtad en competencia y levantar una
bandera roja si ellos ven un conflicto de interés.
El dar a
conocer descubre y destella luz. Pero esta forma de transparencia debe ser
acompañada de responsabilidad. El periodista y la organización de noticias deben
comprometerse a un continuo proceso de examinación y vigilancia para asegurarse
de que una manejable lealtad en competencia no se convierta en un problemático
conflicto de interés.
Texto traducido por Paúl Mena