Por Kelly McBride
En las pasadas
dos semanas he sido preguntada una y otra vez si las redacciones deben permitir
a los periodistas el participar en asambleas electorales y elecciones primarias
donde los votantes deben públicamente declarar una afiliación política con el
propósito de obtener una papeleta.
Editores y
directores de noticias quieren conocer qué límites colocar. Periodistas en
todas partes se sienten incómodos cuando aparece como que su derecho al voto
choca con políticas de la redacción.
Me gustó cómo
Greg Moore, editor de Denver Post, colocó
este aspecto en su reciente memo al personal de ese medio. Dijo que él no
prohibiría a los periodistas el asistir, pero que él preferiría que ellos se
contengan de hacerlo.
Él comparte la
preocupación que muchos editores tienen, es decir, que un record de
afiliaciones políticas refuerce la percepción de que las redacciones están
parcializadas. Esa es una legítima preocupación, dada la deslizante
credibilidad de los periodistas profesionales.
Moore continuó en
su memo señalando que ciertos periodistas con muy específicos cargos de trabajo
no deberán declarar afiliación política. Su lista fue más global que muchas, incluyendo
todos los columnistas de las secciones ciudad y negocios, jefes
departamentales, y aquellos envueltos en operaciones online.
El equivalente
de Moore en el Rocky Mountain News, John
Temple, tomó incluso un más restrictivo
enfoque. El dijo que no a todo periodista que quiera participar en una
asamblea en las elecciones primarias.
Editores en Duluth,
Minnesota y en Tacoma,
Washington adoptaron el asunto hace una semana, definiéndolo in diversos
puntos.
Esta es una difícil posición para el jefe de una
redacción. Tú no puedes impedir a un empleado el ejercer su derecho
constitucional. Pero tú puedes reducir la participación de miembros de la
redacción en cobertura política si ellos han creado una percepción de parcialidad
o conflicto de interés. Y si una significante porción de tu equipo no puede
cubrir política, no puede editar política y no puede escribir titulares sobre
noticias políticas, ese es también un problema.
Este puede ser un problema que es particular de las
redacciones en los Estados Unidos, donde contenido noticioso (a diferencia del
de opinión y editorial) se mantiene libre de adherencia política. Podría ser
que algún día nosotros nos movamos a algo más parecido al modelo europeo, donde
muchas redacciones reflejan una posición política.
Yo todavía pienso que hay valor en una redacción con
un punto de vista neutral cuando se trata de política. Mientras neutralidad sea un valor,
parece que asambleas electorales y restrictivas primarias colocarán una difícil
elección para los periodistas.
¿Cuáles
son algunas otras maneras de resolver este asunto?
Texto traducido por Paúl Mena